Debo reconocer que tenía este blog un poco seco de letras, aunque solo de mi parte porque el resto de los muchachos que colaboran y plasman sus vivencias aquí, les han mantenido entretenidos. Es bueno regresar siempre a casa y mejor hacerlo con una sonrisa en el rostro y buenas noticias.
Prometo no extenderme mucho en el relato, es solo la vivencia de un mortal que se puso una meta y con constancia la logró.
Resulta que en julio de 2011 en un examen de rutina, mi médico tratante descubrió que mi higado no andaba muy bien. Un poco preocupante, ¿no?. Pues si y no es para menos.
Este organo, que aunque se regenera y se puede curar, ha llegado a ser el huesped del final de muchos. Su delicadeza puede conllevar a una serie de enfermedades crónicas y autoinmunes muy graves que afectarían el desenvolvimiento normal de los pacientes.
El descubrimiento fortuito desencadenó una serie de estudios y examenes en busca del motivo de la inflamación del organo receptor de todo lo que ingerimos o entra a nuestro organismo. Con la llegada de cada prueba, aumentaban las ganas de salir adelante y terminar con esta situación.
Desde un principio ataqué la afección con un cambio alimenticio casí de 180 grados y eliminar de mi ingesta el anfitrión de las fiestas y reuniones sociales, el alcohol.
La fuerza de voluntad siempre ha sido mi compañera en todas las cosas que he afrontado en la vida y esta vez no me defraudó. En ciertos momentos flaqueaba pero no me rendí, mi meta era clara, sanar esa situación y poder continuar de manera normal mis actividades y labores profesionales.
La perseverancia tiene sus recompenzas. Luego de 3 meses de cambios la meta ha sido alcanzada.
Ayer tuve la oportunidad de asistir a otro “conversatorio” (así le llame a manera de juego) con mi doctor. Sus palabras a mi llegada, con resultados de estudios en las manos, “de verdad te felicito” haz logrado lo que un doctor espera cuando empieza a controlar a pacientes con tus síntomas iniciales.
Solo me quedó sonreir de felicidad y darle las gracias a él y todos los que me apoyaron en este corto camino pero grande en satisfacciones.
El mensaje es ponernos metas y perseverar. Cree en lo que estas haciendo y encontrarás que los sueños se hacen realidad.
Esta es solo una pequeña historia entre tantas otras de personas que quizás han logrado superar cosas mas grandes. Para mí, esta inmensa y me motiva a seguir adelante con mis sueños y por ellos.
Salud por las buenas nuevas y seguro brindaremos. Ya puedo volver a compartir unas birras “sociales” con los panas.
Mil gracias vallita.
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